¿Por qué los bancos eligen socios de TI a largo plazo? ¿Qué hace que una empresa tecnológica se gane una confianza auténtica?

En el sector bancario, la elección de un proveedor de software nunca es una decisión a corto plazo. Este compromiso a largo plazo puede garantizar la tranquilidad durante los próximos 5 a 10 años y, según nuestra experiencia, a menudo incluso durante mucho más tiempo. Por ello, el proceso de toma de decisiones debe ir mucho más allá de las cuestiones de coste y debe considerarse desde la perspectiva de la continuidad del negocio, la resiliencia y la estabilidad operativa a largo plazo. Veamos qué es lo que realmente importa a la hora de elegir un socio tecnológico en el ámbito de la banca digital, los sistemas centrales y los servicios de integración.

¿Qué es lo que hace que una empresa tecnológica se gane la confianza de verdad?

El precio suele ser uno de los primeros factores que llaman la atención en los procesos de licitación y durante la evaluación de las ofertas. Y con razón: toda organización quiere tomar decisiones de inversión sensatas.

Sin embargo, en el sector bancario, donde las plataformas tecnológicas constituyen la base de la actividad diaria, la oferta más baja rara vez es el factor decisivo. La elección de un proveedor de soluciones de banca digital, sistemas bancarios básicos, plataformas de comunicación a distancia o servicios de integración no es una simple decisión de compra, sino un compromiso estratégico a largo plazo.

Cuando las ofertas de la competencia tienen un precio similar, son otros factores los que determinan la elección. En el siguiente artículo analizaremos más detenidamente los principales factores que influyen en la elección de un socio tecnológico.

¿Qué es lo que realmente influye a la hora de elegir un proveedor de tecnología fiable?

Tras años de colaboración con bancos e instituciones financieras, hemos observado una tendencia recurrente:

«El precio es importante, pero la decisión final viene determinada por la seguridad y la tranquilidad para los próximos 5 a 10 años».

Cuando los precios de los proveedores ya se encuentran dentro del rango admisible, pasan a primer plano otros criterios:

  • La tranquilidad de saber que el equipo estará disponible cuando algo falle, ya sea a medianoche, durante el fin de semana o el Viernes Negro
  • Colaborar con un socio que se adapte al entorno del banco, en lugar de intentar reestructurarlo según sus propios estándares
  • Comprensión de la realidad del sector bancario, los requisitos de cumplimiento normativo, los procesos operativos y los sistemas heredados
  • Mantener la flexibilidad ante los inevitables cambios de prioridades que se producen durante la ejecución del proyecto
  • Establecer relaciones basadas en la escucha y la colaboración, y no solo en presentaciones comerciales
  • Tener al otro lado de la mesa a personas en las que confías y con las que te va bien trabajar

Escucha, no vendas: ¿cómo construir una colaboración duradera?

Este enfoque se traduce en una serie de prácticas empresariales claramente definidas.

  1. En lugar de empezar con una presentación del tipo «nuestro producto puede hacer esto y aquello», intentamos primero comprender la arquitectura actual del cliente y sus principales problemas operativos.
  2. En lugar de imponer un enfoque del tipo «tenéis que pasar a los microservicios», proponemos vías realistas de integración y migración dentro de los entornos existentes.
  3. En lugar de prometer «asistencia las 24 horas del día, los 7 días de la semana», mostramos claramente cómo funciona en la práctica la gestión de incidencias, respaldándolo con ejemplos concretos y acuerdos de nivel de servicio (SLA) que cumplimos de forma sistemática.

Precisamente por eso, muchas de nuestras colaboraciones bancarias en Ailleron llevan ya más de diez años en marcha: no por una cuestión de precio, sino gracias a la confianza, la comprensión y la fiabilidad en los momentos en que más importa. Las entidades financieras valoran a un socio que comprenda la realidad de su negocio, que reduzca la complejidad en lugar de aumentarla y que entre en acción cuando la presión es mayor.

Los pilares de la confianza entre los proveedores de tecnología y los bancos

En el sector financiero, cambiar de proveedor de tecnología siempre conlleva unos costes considerables: organizativos, emocionales y financieros. Por eso, la decisión sobre «con quién queremos colaborar durante la próxima década» es una de las elecciones más estratégicas que deben tomar la dirección del banco y los equipos de TI.

Y es precisamente ese aspecto «más intangible» —la confianza, la disponibilidad, la flexibilidad y la comprensión real de las particularidades de la actividad— el que a menudo se convierte en el pilar más sólido de una colaboración a largo plazo.

Con el paso del tiempo, es precisamente este aspecto —y no unos pocos puntos porcentuales de diferencia en el precio— lo que determina si un proyecto será un auténtico éxito o si se convertirá en otra implementación más que tachar de la lista.

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